De la consulta al auto terminado: cómo se ordena el trabajo
Cada restauración arranca con una revisión a fondo y termina con un legajo que queda en el archivo del taller. Estos son los pasos que seguimos, con lo que necesitamos de tu parte y lo que podés esperar en cada tramo.
Consulta inicial y relevamiento
Recibimos el auto en el taller o coordinamos una visita para verlo en su ubicación. En esta instancia no se toca nada: se fotografía, se mide y se anota el estado general. Nos interesa saber qué se conserva, qué falta y qué intervenciones previas tiene. De acá sale un informe preliminar con las zonas críticas y una estimación de plazos por etapas.
Investigación documental y plan de trabajo
Antes de desarmar, buscamos el historial del modelo: año de fabricación, planta de armado, variantes de color y equipamiento original. Cruzamos esa información con lo que quedó en el auto y definimos qué se restaura, qué se preserva tal como está y qué se reemplaza. El plan se escribe y se comparte con el dueño para acordar criterios antes de empezar.
Desarme y registro pieza por pieza
El desarme se hace por sectores, no de una sola vez. Cada pieza se fotografía, se etiqueta y se guarda en un sector identificado del taller. Los tornillos, grampas y elementos de fijación originales se conservan aparte porque muchas veces no se consiguen. Este registro es lo que después permite armar sin dudas y documentar el proceso completo.
Chapa, mecánica e interior en paralelo
Según el estado, los frentes de trabajo avanzan al mismo tiempo: tratamientos anticorrosivos y reparación de paneles por un lado, revisión de motor y tren delantero por otro, y limpieza o conservación de tapizados en un tercer espacio. No todos los autos necesitan lo mismo, y ahí es donde el plan inicial se ajusta con lo que aparece al abrir.
Pintura y terminaciones
El color se define con muestras testigo y cartas de época, nunca a ojo. Se prepara la superficie, se aplican las capas y se respetan los tiempos de secado entre manos. Las terminaciones incluyen burletes, cromados, ópticas y detalles de ajuste. Es la etapa más visible, pero depende de todo lo anterior: si la preparación no está bien, el resultado no dura.
Armado final, pruebas y entrega del legajo
Se arma el auto, se prueban sistemas eléctricos, frenos y motor, y se ajustan detalles en ruta. Al entregar, el dueño recibe una carpeta con fotografías de cada etapa, fichas técnicas, muestras de color y observaciones de mantenimiento. Ese legajo es parte del trabajo, no un extra: sirve para futuras intervenciones y para entender qué se hizo y por qué.
Si querés ver cómo aplicamos este orden en un caso concreto, podés revisar nuestro enfoque de trabajo o consultar los planes de intervención disponibles.